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lunes, 3 de junio de 2013

Diez historias sobre vivienda colectiva (Jose F. Leal - El Mundo - 01/06/2013)

La historia de arquitectura residencial arroja una interminable ristra de proyectos más que válidos olvidados, que si bien podrían haber servido como referentes para las viviendas construidas estos últimos años tantos ensanches peninsulares, bien para reproducirlos o para aprender de sus errores. Es el caso de los diez proyectos que analiza con detenimiento la obra "10 historias sobre vivienda colectiva" (a+t architecture, mayo 2013), que reconoce la obra de diez figuras "que defendieron su visión personal de la arquitectura lejos de los dogmatismos y cerca de los usuarios". 

Es el caso del anguloso Complejo Jeanne Hachette, ideado y construido entre 1970 y 1974 en el barrio de Ivry-sur-Seine de Paris por Jean Renaudie, que combatía la diversidad de funciones en los edificios, e integraba viviendas, tiendas, oficinas y espacios verdes en altura. En su opinión, explican los autores, la vivienda debería crecer de manera orgánica y cada persona tiene derecho a una casa única, donde incluso pudieran crecer árboles en su terraza. Porque "la diversidad está en la raíz misma de la biología".
La obra recorre los proyectos que, en diferentes épocas, plasmaron una forma diferente de concebir el espacio habitable. En 1928, por ejemplo, durante el arranque del nuevo estado socialista de la URSS, por ejemplo, el Comité para la Edificación de la República Socialista Federativa de los Sóviets de Rusia encargó a varios arquitectos la creación de un modelo estandarizado de viviendas colectivas.

Estandarización: Moscú y París

Bajo esa premisa, dos de ellos, Milinis y Ginzburg, idearon la comuna Narkimfin, construida en Moscú entre 1928 y 1932. "El edificio se convirtió en icono para los defensores de la arquitectura moderna". La disciplina aplicada al Comunismo naciente quería transformar las relaciones sociales en tres ambientes, la vivienda colectiva, el club y la fábrica, en busca de espacios igualitarios en todos estos ámbitos.
Un ejemplo fallido de este modelo de vivienda sistematizada en Occidente lo constituye la Cité de la Muette, construida en Drancy (París) en 1931-1934. Los arquitectos involucrados optaron por materiales ligeros como el acero y el montaje industrial de algunos elementos para las 1.234 viviendas del complejo de 26 bloques, algunos de hasta 16 alturas.
En la década siguiente, las viviendas sirvieron para 'almacenar' temporalmente a los 76.000 judíos de Francia deportados a los campos de exterminio nazis y su calidad arquitectónica fue ensombrecida por la nueva simbología adquirida. En 1976 fueron demolidos todos los edificios menos uno, el Bloque en U, y desde 2001 varios elementos de sus fachadas están protegidos.

Dos casos italianos

Dos edificios italianos casi coetáneos, el Corso Teresio Borsalino (1948-1952) de Ignazio Gardella, y el resplandeciente Corso Italia con via Rugabella (1949-1956), del constructor y aristócrata Luigi Moretti -fundador de la revista Spazio-, ocupan las páginas centrales de obra, destacando la renovación de la edificación residencial italiana por la vía del racionalismo (Gardella) y la vanguardia (Moretti).
En el caso milanés, el edificio fue adquirido por la firma Palmolive y, durante su construcción, el autor sufrió el férreo control de los nuevos dueños estadounidenses.

Londres, años 50

A primeros de la década de los 50, la City de Londres había pasado de los 100.000 habitantes antes de la Guerra a apenas 6.000. en ese contexto los arquitectos Chamberlain, Powell, Bon y Arup ganaron el concurso del Barbican, una mega construcción hormigonada que mezclaba torres con oficinas y viviendas en altura y en hilera. El proyecto definitivo fue aprobado en 1959 y terminado en 1983 y contiene 2.113 viviendas en bloques de hasta siete alturas y dos torres de 43 y 44 niveles.
El resultado ha sido definido como un "gueto voluntario" con una intensidad residencial nunca antes vista en el Reino Unido, acostumbrado al estilo victoriano de sus barrios. "A pesar de la gran densidad, la disposición es generosa; los edificios y los espacios entre ellos están organizados para crear un sentido claro de orden sin monotonía", afirmaron los autores en 1959.

El Tokio más racional de Shibuya

El contraste, por no occidental, de la selección lo pone el Hillside Terrace (1967-1998) construido por Fumihiko Maki en el vertical distrito de Shibuya de Tokio, un paisaje urbano "continuo", que utiliza "volúmenes escalonados" que avanzan y se retrasan en las aceras y que componen una pequeña ciudad dentro de la inmensidad de la capital nipona, un fenómeno que se reproduce en otras de sus grandes ciudades.
Su proyecto respondió, en parte, a los gustos y necesidades de la familia Asakura, dueña de los terrenos, donde incluso en 1992 aún residían doce miembros de la saga. Maki (Pritzker en 1993), educado en el racionalismo europeo, aplicó dicha escuela en el complejo de viviendas, desarrolladas en múltiples fases durante tres décadas, en las que empleó el hormigón, ladrillo y adobe, entre otros materiales.

Holanda, un referente

En el arranque de la obra, se reconoce la pervivencia del trabajo de Michiel Brinkman en el complejo Justus Van Effen (1919-1922), "paradigmático como modelo en la construcción de la ciudad holandesa", que pone en relación la vivienda con la ciudad. "Que tenga éxito -dijo Brinkman en 1923- dependerá de sus primeros ocupantes y de la siguiente generación".
Su composición, austera y simple, en ladrillo, rompió con las construcciones de la época y pasó de experimento moderno a modelo a imitar por generaciones posteriores. El proyecto innovó por sus calles elevadas combinado con amplios patios centrales abiertos, en los que buscó trasladar la libertad de la calle tradicional a los espacios vecinales.

Título:10 Historias sobre Vivienda Colectiva Autores: a+t research group (Aurora Fernández Per, Javier Mozas, Álex S. Ollero)

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