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lunes, 17 de junio de 2013

Economía El largo periplo judicial hasta la eliminación de las clausulas suelo (T. S. V. - ABC - 16/06/2013)

BBVA, Cajamar y Novagalicia han anunciado esta semana que eliminaban las cláusulas suelo. La decisión no se ha tomado por casualidad ni de forma inmediata, hay que remontarse a septiembre de 2010 para entender el por qué. En aquellas fechas, el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Sevilla dictaba la primera sentencia en España que declaraba abusivas las cláusulas de suelo de las hipotecas. La condena, no firme, afectaba al BBVA, Novagalicia y Cajamar tras la denuncia presentada por Ausbanc. El juez consideraba entonces que en el proceso de firma de los contratos no había «una negociación generalizada», sino que nacían de «actuaciones unilaterales de las entidades bancarias».
Meses más tarde, en marzo de 2011, el mismo Juzgado de Sevilla obligaba a estas tres entidades a eliminar las cláusulas suelo de sus nuevos créditos hipotecarios. Los afectados anunciaban que la aplicarían pero confirmaban que recurrirían la sentencia tras calificar las cláusulas un instrumento «perfectamente legal».
Finalmente, en octubre del mismo año, la Audiencia Provincial de Sevilla daba la razón a los bancos y declaraba válido el establecimiento de un límite a los descensos de los tipos de interés en los préstamos hipotecarios. El fallo revocaba así la resolución anterior del Juzgado Mercantil de Sevilla y señalaba que la legalidad de estas limitaciones «es incuestionable» al argumentar que los hipotecados las aceptaban libremente.
Sin embargo, la historia no se acababa aquí. Casi dos años más tarde, Europa daba su apoyo a los hipotecados con contratos abusivos y en marzo de 2013 sentenciaba que la actual ley española hipotecaria es incompatible con una directiva europea sobre protección de consumidores. Es decir, en virtud de la jurisprudencia europea, los magistrados españoles tendrían a partir de entonces potestad para dejar en suspenso un contrato hipotecario que relegaba al consumidor en una situación de indefensión frente a las entidades financieras.
Tras el rejón europeo y solo una semana después, la propia jurisprudencia española daba otro varapalo a las cláusulas suelo. El pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo (TS)declaraba la nulidad de este apartado de los contratos hipotecarios en casos de falta de transparencia, aunque sin efectos retroactivos. Los magistrados estimaban así parcialmente el recurso de casación presentado por Ausbanc tras la sentencia de la Audiencia sevillana que daba la razón a los bancos. Ya en mayo, el Supremo reforzaba esta decisión y obligaba a la banca a advertir expresamente a los clientes de que si firman una hipoteca con cláusula suelo no podrán beneficiarse de determinadas bajadas del Euribor. Y la estocada definitiva llegaba en junio: el Supremo aclaraba que las cláusulas serían nulas incluso si el cliente se benefició «durante un tiempo» de caídas en el Euribor.
Tras la sentencia y aclaraciones del Supremo, llegaba la decisión histórica de las tres entidades. BBVA, Novagalicia y Cajamar decidían eliminar la cláusula de todos los préstamos que la incluían.
«Sin perjuicio de la interposición, en su caso, de los recursos que procedan, BBVA dejará de aplicar, con efectos desde el pasado 9 de mayo de 2013, la citada cláusula suelo en los contratos de préstamo hipotecario con consumidores en los que hubiera sido incorporada». Así informaba el 12 de junio de 2013 el banco a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tras un largo periplo judicial que comenzaba tres años antes en un juzgado de Sevilla.

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