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lunes, 5 de agosto de 2013

Estudiante busca alojamiento asequible (Heraldo.es S. Arcega 4/8/13)

Bajan los solicitudes de plaza en los colegios mayores, aunque las peticiones siguen duplicando las vacantes. Compartir piso o vivir en un bungalow son las opciones más populares.

Una joven busca casa en los anuncios del campus. HERALDO
 Las solicitudes de plazas en los colegios mayores públicos de la Universidad de Zaragoza han disminuido para el próximo curso 2013/2014. El vicerrector de estudiantes, Fernando Zulaica, asegura que la bajada de peticiones no ha impedido que la demanda duplique las plazas vacantes y se mantengan las listas de espera.
“El Colegio Mayor Universitario Pedro Cerbuna por ejemplo ofertaba 80 plazas este curso y tiene unas 160 peticiones, por lo que sigue habiendo el doble de demanda que de oferta”, explica Zulaica. Las bajas de colegiales, asegura Zulaica, son similares a años anteriores, ya que “siempre ha habido alumnos que después de un par de años se trasladan a pisos”, además de los que terminan sus estudios.

Los precios de los colegios mayores son una de las razones por las que algunos estudiantes prefieren compartir piso. Unas tarifas que, además, aumentan este próximo curso una media de 3,38%. La plaza más barata es la de las habitaciones dobles con cocina compartida de la Residencia Goya, junto al Campus Río Ebro y cuesta 281,14 euros, a los que hay que añadir 109,09 euros de gastos de tramitación y 400 más de fianza.
Los gastos aumentan si se prefiere una habitación individual, se elige tener una cocina propia o se opta por la pensión completa. La cuota colegial del Pedro Cerbuna es la más cara, con 594,09 euros al mes. Vivir en Huesca o Teruel es algo más asequible, con cuotas de 494,50 euros y 570 respectivamente por una habitación individual en sus colegios mayores.
Frente a esto, un piso en el centro de Zaragoza para tres o cuatro personas cuesta
entre 500 y 600 euros al mes. La propia Universidad de Zaragoza ayuda a encontrar casas o habitaciones a través de su Servicio de Alojamiento. Los anuncios del Centro de Información Juvenil (CIPAJ) son otro lugar en el que mirar.

La búsqueda empieza en junio
Los universitarios buscan pisos para compartir tres o cuatro personas, amueblados y cercanos a los campus o al transporte público, en especial al tranvía. “Muchos recurren a las inmobiliarias porque les preparamos varias visitas en un día y pueden verlos con sus padres”, aseguran desde la inmobiliaria Todopisos, situada cerca del campus de San Francisco. Desde finales de junio, los estudiantes se lanzan a la aventura de encontrar un lugar donde vivir durante el curso.
Enrique Chicote abandona este año el Pedro Cerbuna. Este logroñés acabó la carrera de Medicina este año y, aunque continúa el MIR en Zaragoza, no puede quedarse en él. Tras seis años allí, hace un balance positivo: “Vivir en un colegio mayor es más caro, pero tiene más servicios, como comida, limpieza, actividades culturales...”. El piso en el que vivirá ahora es más económico, “unos 350 euros con gastos”, pero con menos comodidades.
Esther Garcés pasó el curso pasado en un piso compartido con unas amigas, tras varios años en la misma residencia. “Estábamos a gusto, pero nos apetecía probar la experiencia”, asegura esta estudiante de Medicina procedente de Barillas (Navarra). Con ella vive Verónica Salinas, alumna de 5º de Filología Hispánica. “Quería ver cómo era tener más independencia, pero sin mis amigas no me hubiera ido del colegio mayor”, reconoce.“Es más económico”, asegura Garcés. Cada una paga 225 euros al mes por la casa, a los que se suman la comida, los productos de limpieza... “Unos 400 euros al mes en total”.

Universitarios y mayores de 65 años, juntos
Si no hay amigos con los que irse a vivir, también es posible alojarse en casa de una persona mayor. El programa ‘Vivir y compartir invita a universitarios y mayores de 65 años a residir juntos durante el curso. “El año pasado hubo 18 jóvenes que vivieron en casa de una persona mayor y cuatro estudiantes quedaron en lista de espera”, enumera Erika Fuertes, desde el Grupo Rey Ardid.
Junto con Ayuntamiento de Zaragoza, la Universidad y la Obra Social de Ibercaja, esta organización prepara esta convivencia intergeneracional que ha tenido resultados “muy positivos”. “Los pocos problemas que ha habido se han resuelto hablando y en la mayoría de los casos repetirán el curso que viene”, asegura Fuertes.
Una veintena de estudiantes ya han solicitado entrar en el programa este año, que a cambio de 80 euros y un poco de compañía vivirán una experiencia universitaria diferente. Para los anfitriones, los requisitos son ser mayores de 65 años, tener autonomía personal y poder ofrecer una habitación.

Vivir en el camping
El camping de Zaragoza se ofrece como otra opción de alojamiento para los estudiantes. Los universitarios pueden elegir entre un bungalow para una persona por 300 euros o para dos por 400. La luz, calefacción y el wifi están incluidos.
“El año pasado tuvimos a 20 estudiantes, de los que 12 repetirán el próximo curso”, explica Unai Mensuro, director de márquetin y ocio. Una decena de nuevos interesados han puesto en contacto con ellos, aunque con un mes de vacaciones todavía por delante no han decidido cuál es la opción que más les conviene.

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