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miércoles, 14 de agosto de 2013

Habitación busca inquilino (El País Cristina Pop 12/8/13)

Raquel se sobresalta de alegría cuando se entera de que la llaman por el anuncio de la habitación que tiene en alquiler. Hace dos meses que el cuarto está vacío y, entre ella y sus compañeros de piso, tienen que compensar los 350 euros mensuales que cuesta. “El alquiler del piso es un precio cerrado, así que tenemos que pagar cada uno 100 euros más al mes”, explica la joven decepcionada al darse cuenta de que al otro lado de la línea no hay un inquilino en potencia.
El teléfono de los que alquilan habitaciones en Madrid suena poco o nada. Cuando el cuarto vacío se encuentra en un piso compartido por estudiantes o jóvenes, y no tan jóvenes trabajadores, la suerte de los demás inquilinos depende de la benevolencia del propietario.
Algunos les rebajan el alquiler la parte proporcional mientras se prolongue la búsqueda, otros son menos flexibles y se ciñen al precio inicial. En ese caso tienen dos opciones: marcharse o pagar entre todos, mientras puedan, la habitación vacía.
¿Puede ser que haya bajado la demanda en la capital? El portavoz del portal inmobiliario idealista.com, Fernando Encinar, explica que es, más bien, una cuestión de oferta. “En 2003-2004 una persona que alquilaba una vivienda podía pedir lo que quisiera, porque había muy poca oferta. Sin embargo, la burbuja [inmobiliaria] ha dejado cientos de miles de viviendas en manos de propietarios que no las quieren malvender así que las alquilan”.
Del último informe que este portal publicó en julio sobre el precio del alquiler en Madrid se extrae que ha bajado un 0,9% en el segundo trimestre de 2013 y un 5,9% respecto al 2012. Hace ya un año, Irene Bailén, una topógrafa en paro de 29 años, se quedó sin trabajo y se armó de valor para pedirle a su casera una rebaja en el piso que comparte con otras dos chicas en el barrio de Prosperidad. Consiguieron pagar 900 en lugar de 1.035 euros, pero ahora una compañera se marcha. El anuncio está colgado desde hace dos semanas y están pendientes del teléfono.
La situación de Paula Santoro es más desesperada. Un compañero se marchó de improviso y, por no discutir, le devolvieron la fianza confiando en que una habitación al lado de la Plaza Mayor, se la quitarían de las manos. “El verano pasado, estábamos en la misma situación y el teléfono no paraba de sonar”, explica esta brasileña de 33 años, pero esta vez no ha sido así. Su compañera y ella no pueden asumir los 420 euros que cuesta el cuarto vacío y temen tener que dejar el piso si no encuentran a alguien pronto.
“Mucha gente antes pagaba 400 o 450 euros por una habitación, primero porque se lo podían permitir y porque el mercado estaba a ese nivel, pero hoy en día hay estudios por ese precio y la oferta se ha disparado”, explica el responsable de idealista.com y sentencia: “hay propietarios que no se han dado cuenta de que el mundo ha cambiado”.
Pero otros sí. Pilar tiene 62 años y alquila el piso que heredó de su madre desde hace unos cinco o seis. Después de una mala experiencia con unos estudiantes alborotadores decidió optar por trabajadores y ser flexible. Les ha bajado el alquiler y cuando falta alguien es ella la que corre con los gastos. “No me importa si tengo que perder dinero, prefiero mantener una buena relación con los inquilinos y que busquen a alguien con quien se sientan cómodos”, explica la propietaria de este piso de cuatro habitaciones con jardín y piscina en el barrio de Acacias.


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