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jueves, 7 de noviembre de 2013

Cinco consejos para (los que puedan) contratar una hipoteca

La hipoteca ha pasado de ser la fórmula prioritaria a la hora de comprar una vivienda a convertirse en un método secundario, que hoy en día, según el Colegio General del Notariado, representa solamente una de cada tres operaciones. Es decir, ante la sequía del crédito y la drástica bajada de precios, se compran más inmuebles en metálico que mediante préstamos hipotecarios.
Esto, además, ha dado lugar a un fenómeno en la negociación de estos créditos: los bancos han dado la espalda a las «hipotecas estándar» (aquellas que disponen de unas condiciones similares para todos los clientes, aunque incluyen variaciones dependiendo de su situación económica). En lugar de ello, prefieren negociar las cláusulas de manera personalizada con cada solicitante, para realizar ofertas individualizadas. En concreto, según un análisis efectuado por el servicio web para apoyar el ahorro entre los consumidores, Kelisto.es, «sólo una tercera parte de las entidades estudiadas (Santander, Sabadell, Novagalicia y Bankinter) asegura seguir ofreciendo este tipo de préstamos».

La responsable de finanzas personales de esta plataforma, Estefanía González, advierte de que esto se suma a la ausencia de información sobre cada los uno de los puntos presentes en el contrato, lo que supone un lastre para la capacidad de decisión de los consumidores. «La banca utiliza una serie de requisitos para conceder (o no) una hipoteca o para ofrecerla en condiciones más o menos ventajosas para el consumidor. La falta de transparencia sobre cuáles son esos criterios y cómo bonifican o penalizan provoca que el cliente esté más indefenso y que sea incapaz de medir si lo que le ofrecen es realmente una buena oferta», explica González.
Para ayudar al consumidor a tomar la decisión correcta, la web realiza estas cinco recomendaciones:
1. Analizar toda la información: antes de firmar el contrato de la hipoteca, debes asegurarte de examinar varios documentos, como es la Ficha de Información Precontractual (FIPRE), que permite conocer los detalles del contrato y la entidad debe entregar de forma gratuita. Una vez elegida la hipoteca que más se adapta a tus necesidades, tendrás que pedir la Ficha de Información personalizada, en la que ya deberán estar detalladas las condiciones que tendría la hipoteca que podrías recibir. «El siguiente paso, una vez que se haya tasado el inmueble, es solicitar la oferta vinculante. Este documento tendrá que incluir aspectos como el coste del préstamo, los intereses que tendrás que pagar, las comisiones o el tipo de interés aplicado. Una vez que hayas aceptado esta oferta, llegará el momento de formalizar la hipoteca mediante escritura pública. Antes tendrás un plazo de tres días por si quieres comprobar que todas las condiciones son correctas», subraya el texto.
2. Calcula el interés que deberás abonar: Las hipotecas de tipo variable, la mayoría de las que se firma en España, están compuestas por dos elementos: el tipo de interés de referencia, que normalmente es el euríbor, y, en segundo lugar, el diferencial que se sumará a la cuantía anterior (por ejemplo, euríbor+2%). La web, asimismo, recuerda que en muchos casos los bancos establecen un tipo fijo que tendrás que pagar durante los primeros meses de vida del préstamo. «En muchos casos, se trata de un porcentaje que pagarás durante el primer año, como sucede con la Hipoteca Bonificada del Banco Sabadell (4%), la Hipoteca Sin Más de Bankinter (3,90%) o la Hipoteca Bonificada Superplus de Ibercaja (6,45%)», explica Kelisto.es.
3. Atento las condiciones añadidas al diferencial de la hipoteca: En muchos ocasiones, para conseguir diferenciales atractivos, la entidad suma otros productos con coste añadido, como seguros o planes de pensiones.
4. Cláusulas abusivas: Se han detectado hasta 35 tipos de cláusulas abusivas en este tipo de contratos. Entre los más habituales se encontraban las cláusulas suelo.
5. Comisiones: Conviene estar atento a este tipo de condiciones, ya que «las entidades pueden cobrarte comisiones al formalizar tu hipoteca (de estudio y de apertura), cuando hagas cambios en tu contrato (por modificación de condiciones, novación modificativa, amortización anticipada…) y cuando termine la operación (por cancelación anticipada, subrogación…)».

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