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lunes, 4 de noviembre de 2013

Enmascarando la realidad (Alejandro Bolea - El Periódico de Aragón - 04/11/2013 )

El intento por paralizar desahucios en Aragón ha ido a más en los últimos meses. El fenómeno Sí se puede, principal leitmotiv de las plataformas antidesahucios está siendo la única forma de presionar a las entidades bancarias y a la Sareb --Banco malo--para conseguir deshacerse de la carga que supone tener una hipoteca a la que no se puede hacer frente. Desde Luxemburgo se tuvo que dictar una sentencia para que España fuera consciente de que estaba "vulnerando la legislación europea no protegiendo a los consumidores". Es decir, existían cláusulas abusivas en buena parte de los contratos hipotecarios. Una decisión judicial que contentó en un primer momento a los afectados, pero que con el tiempo se ha convertido una resolución "enmascarada" y con "poca efectividad", según las plataformas.
En Aragón, la puesta en práctica de la sentencia no ha sido sencilla. El principal problema: el desconocimiento. "Muchos no se enteraron de los plazos que se establecieron para ir a un juzgado y denunciar cláusulas abusivas en su contrato hipotecario", afirma Pablo Híjar, uno de los portavoces de Stop desahucios Zaragoza. A todo ello, hay que sumar el elevado coste que supone poner de manifiesto ante un juez estas "malas prácticas".
Lo cierto es que la sentencia europea no ha supuesto la paralización de los procesos de ejecución hipotecaria. No todas las entidades han decidido eliminar de manera unilateral las cláusulas suelo. El BBVA, Novagalicia o Cajamar por ejemplo, sí lo han hecho tras ser condenados a ello. Banco Sabadell las mantiene al considerar que son "lícitas y defendibles". Y otras, como la CAI, entidad perteneciente ahora al Grupo Ibercaja, trabajan en modificar sus contratos. Un hecho que "molesta profundamente" a los afectados. En el caso de la CAI, quien quiera intentar modificar la cláusula de interés, recalcular la deuda, o solicitar una dación en pago de su vivienda debe acudir de manera presencial a la entidad y negociar un acuerdo en una reunión "privada". "A muchos desahuciados les proponen mejoras siempre y cuando renuncien a la interposición de cualquier recurso judicial contra la entidad", comenta el portavoz. "Una sentencia europea que no consigue eliminar las cláusulas suelo por defecto sirve de poco", añade Híjar. La CAI debe todavía resolver una negociación colectiva para más de 30 familias y que colea desde marzo.
A las plataformas Stop desahucios Zaragoza y 15M Huesca siguen llegando personas que buscan ayuda ante el drama que supone la pérdida de la vivienda.  En Zaragoza, ya hay más de 300 afectados con los que se está colaborando de manera altruista. En Huesca, más de lo mismo. “Cada semana viene más gente a nuestras asambleas informativas. Quizás sea pronto para evaluar, pero las sentencias no están teniendo mucho efecto”, indica Bárbara Cavero, portavoz del 15M Huesca. Desde hace dos años, no se ha desalojado a ningún afectado que pertenezca a la plataforma de Zaragoza y eso “ha animado a muchos a dejarse asesorar”, comenta Pablo Híjar.
La dación en pago: una solución
Desde el primer momento las plataformas aragonesas, y en un 80% de sus casos, pedían a las entidades entregar las llaves de la vivienda del afectado y así que este pudiera "empezar desde cero". No es la solución ideal, pero a muchos les sirve siempre y cuando no quede pendiente ningún tipo de deuda. Así, en los dos últimos meses se han conseguido varias daciones en pago tanto en Zaragoza, como en Huesca. Aunque todavía queda pendiente la opción de facilitar el acceso a viviendas de alquiler social. Así, se cumplirían los principales objetivos perseguidos por los colectivos antidesahucios.
Mientras tanto, y ante la patente "falta de efectividad" de la leyes europeas y españolas, parece que la única manera para conseguir vivir sin temor a acabar en la calle es presionar y negociar, algo que, desgraciadamente, para muchas entidades bancarias parece ser un problema menor.

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