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lunes, 19 de diciembre de 2016

Los jóvenes menores de 35 años apenas compran viviendas (Pablo Allende Salazar- El Periódico-19/12/2016)

La recuperación del mercado inmobiliario, como la general de la economía, está dejando de lado a buena parte de los jóvenes españoles. Los expertos y agentes del mercado constatan con preocupación cómo los menores de 35 años apenas compran viviendas, en buena medida por su precaria situación laboral, pero también por un cambio de prioridades generacional. Una tendencia que supone una seria amenaza a medio y largo plazo para uno de los sectores clave para la economía española.

«El ratio de esfuerzo para acceder a la vivienda ha bajado, pero los que se han beneficiado son los mayores de 35 años, que aprovechan para cambiar su primera vivienda por otra con una hipoteca de menor cantidad. Apenas hay generación de nuevos hogares en los jóvenes de entre 25 y 35 años. En parte es por la falta de empleo y por los sueldos bajos. Pero también en un cambio sociológico, muchos que podrían comprar prefieren no hacerlo. Forman una generación que analiza las cosas de forma muy distinta: prefieren pagar por un servicio que tener la propiedad, y también dedicar su dinero a disfrutar o a otras formas de inversión que les aten menos que la vivienda», explica Juan Fernández-Aceytuno, director general de Sociedad de Tasación.
La situación laboral es la causa más inmediata. En el 2006 había 6,09 millones de jóvenes de entre 25 y 34 años y 1,64 millones de entre 20 y 24 años con trabajo, frente a un paro del 8,4% (564.100 personas) y del 14,1% (270.000) en cada colectivo. Diez años después, al cierre del pasado septiembre, el número de ocupados había bajado a 3,8 millones y 775.100, respectivamente, mientras que el desempleo se había disparado al 20,9% (1,01 millones) y al 39,4% (501.100). Es decir, en una década hay 3,1 millones de empleados jóvenes menos y 677.000 desempleados más. Ello explica que una de cada tres personas de 25 a 34 años, sobre un total de 5,74 millones, aún no se hubiera independizado en el 2015.
La precariedad salarial de los que tienen empleo es otra de las razones. En el 2010, los jóvenes de 20 a 24 años cobraban de media un salario anual bruto de 13.349 euros. La cifra era de 17.637 euros para los de 25 a 29 años, y de 21.274 euros para los de 30 a 34 años. En el 2014, último año del que hay datos, su sueldo medio había bajado a 11.835, 16.305 y 20.208 euros, respectivamente. Y ello pese a que la remuneración promedio del conjunto de los asalariados había subido en esos cuatro años de 22.790 a 22.858 euros. El número de jóvenes parados se redujo en ese periodo, pero a cambio de cobrar menos.

CAMBIO SOCIOLÓGICO

Esos ingresos hacen casi imposible acceder a una hipoteca. «Aunque el coste de financiación en la actualidad es bajo, las entidades, atendiendo a las recomendaciones del regulador, no suelen financiar el 100% de la vivienda, lo que exige al comprador contar con un ahorro inicial con el que hacer frente a la entrada y a los impuestos asociados a la compra: en torno al 20% del valor de la vivienda. Es una barrera para un joven recién incorporado al mercado laboral, ya que por lo general no se cuenta con ahorros suficientes para pagar la entrada de una vivienda, a no ser que se cuente con el apoyo de la familia, algo bastante común en la sociedad española», apuntan fuentes del BBVA.
A ello se suma un cambio de preferencias. Una reciente encuesta de VidaCaixa entre jóvenes de 25 a 35 años apuntaba que el 76% ahorra 155 euros de media al mes, lo que supone el 17% de sus ingresos (911 euros). Entre sus razones para ahorrar citaban prepararse para el futuro familiar o la jubilación (80%), afrontar imprevistos (60%), irse de vacaciones (40%) y tener una calidad de vida mejor (31%) antes que hacer acopio de recursos para comprar una casa (29%).

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