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martes, 24 de enero de 2017

La crisis se cebó con la renta de los hogares jóvenes y respetó a los mayores (Antonio Maqueda - El País - 24/01/2017)

La crisis se ha cebado con los más jóvenes al tiempo que ha respetado el estatus de los mayores, gracias a que estos últimos han tenido garantizadas las pensiones. Según datos de la Encuesta Financiera de las Familias publicada este martes por el Banco de España, la renta de los hogares jóvenes descendió un 22,5% entre 2011 y 2014. En cambio, la renta de los jubilados aumentó un 11,3% en el mismo periodo.


Este aumento entre los mayores está vinculado, en parte, a un incremento real de la renta, pero también a que los nuevos jubilados se incorporan a la estadística con unas prestaciones cada vez más altas. Es decir, hay un efecto composición por el cual los jubilados antiguos se sustituyen por otros más recientes con pensiones más elevadas, pues sus carreras laborales y sus cotizaciones han sido mayores. Por el contrario, los hogares jóvenes que se forman se enfrentan a un escenario de elevada tasa de paro juvenil y sueldos de acceso al mercado laboral sensiblemente más bajos que los de sus predecesores.
Así las cosas, entre 2011 y 2014 sólo ven aumentar su renta mediana (aquella que es más habitual) los hogares mayores de 64 años, según constata en este informe del Banco de España, basado en una encuesta entre más de 6.000 hogares cuya muestra ha proporcionado el INE y cuyos resultados son coherentes con otras estadísticas oficiales.

En términos de riqueza, resisten mejor los hogares con personas de entre 65 y 74 años. A partir de los 75 años, la riqueza no aumenta 
A todas luces, estas cifras reflejan cómo los jóvenes fueron las principales víctimas de la destrucción de empleo al contar con una mayor proporción de contratos temporales, mucho más fáciles y baratos a la hora de despedir. En cambio, los pensionistas vieron como sus prestaciones se preservaban del impacto de la crisis. Los distintos Gobiernos siempre han argumentado que los mayores tienen menos margen de previsión y sostienen a muchas familias, de ahí que haya que evitar la pérdida de sus rentas.
En términos de riqueza, es decir propiedades inmobiliarias, financieras o negocios, los hogares más jóvenes y los más pobres fueron los más perjudicados, porque también acusaron las mayores caídas. Por el contrario, pese a que las disminuciones de riqueza neta en los hogares fueron generalizadas, los únicos que se salvaron de esta caída fueron los hogares cuyo cabeza de familia tiene entre 65 y 74 años. A partir de los 75 años, la riqueza no aumenta porque se ha tirado de ahorro. Una vez más, la diferencia entre jóvenes y mayores se antoja ostensible. 
Otro grupo también destaca entre los que no han visto descender su nivel de riqueza: el de los que acumulan más patrimonio. Y la razón estriba en que tienen más dinero invertido en activos financieros. Y precisamente estos activos se dispararon tras la intervención del BCE en los mercados. Entre 2011 y 2014, el IBEX sumó una ganancia del 20%.

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